Aristóteles España

("El triunfo de la muerte", de P. Brueghel)
Aristóteles España
(Castro, 1955)
Licenciado en Derechos Humanos en el Instituto Argentino por los Derechos del Hombre. Estudios en Comunicaciones y Guión Cinematográfico en la Universidad de Buenos Aires. Reside en Santiago. Publicaciones: "La guitarra de mis sueños" (1975). "Incendio en el silencio" (1978). "Equilibrios e incomunicaciones" (1980)."Dawson" (1985). "Contra la corriente" (1989). "El sur de la memoria" (1992). "Poesía chilena: la generación NN (1973-1991) Antología", 1993. "Los pájaros de post-guerra". (1995). "Tardes extranjeras" (1998). "Materia de eliminación" (1998). En antologías: "Poesía chilena contemporánea". Arteche, Massone, Scarpa. Stgo.: Edit. Andrés Bello, 1984. "Poets of Chile 1965-1985". S. White, Greensboro: Unicorn Press, 1986. "En el ojo del huracán". Manuel Jofré. Stgo.: Ed.. Documentas, 1991. "Veinticinco años de poesía chilena (1970- 1995)". Calderón, Harris, Calderón. Stgo.: FCE-Chile, 1996. "Los poetas y el general (1973–1989)". Eva Goldschmidt. Stgo.: Ed. LOM, 2002.
Premios: "Gabriela Mistral". Municipalidad de Santiago, 1983. "Rubén Darío". Ministerio de Cultura de Nicaragua, 1985. "Alerce". Sech, 1998. "Consejo Nacional del Libro y la Lectura".
Selección
Llegada
Bajamos de la barcaza con las manos en alto
a una playa triste y desconocida.
La primavera cerraba sus puertas,
el viento nocturno sacudió de pronto
mi cabeza rapada
el silencio,
esa larga fila de Confinados
que subía a los camiones de la Armada Nacional
marchando
cerca de las doce de la noche del once de septiembre
de mil novecientos setenta y tres en Isla Dawson.
Viajamos
por un camino pantanoso que me pareció
una larga carretera con destino a la muerte.
Un camino con piedras y soldados.
El ruido del motor es una carcajada,
mi abrigo café tiene barro y bencina:
nos rodean
bajamos del camión
uno dos tres kilómetros
cerca
del
mar
y
de
la
nada;
¿Qué será de Chile a esta hora?
¿Veremos el sol mañana?
Se escuchan voces de mando y entramos a un callejón
esquizofrénico que nos lleva al Campo de
Concentración,
se encienden focos amarillos a nuestro paso,
las ventanas de la vida se abren y se cierran.
Infierno y soledad
Han pasado ya trescientas horas
–más o menos–
y algunos leves nubarrones,
estornudos, azotes,
los Agentes de Seguridad no nos dejan dormir,
interrogan y torturan
a la luz de la luna y de las linternas.
El Comandante comunicó
que somos prisioneros de guerra,
que el Presidente ha muerto,
que seremos tratados de acuerdo
a los Convenios de Ginebra.
La noche se da vueltas en su cama:
Son escenas difíciles de describir en estas líneas.
Pienso en un árbol de Pascua gigantesco
aquí en la Isla, y con juguetes.
El mundo es una empresa privada,
nuestro comedor es una Carpa de Campaña.
Colocan Diarios Murales en el Patio.
Leemos: “Fusilados cinco extremistas”,
“Se construye una Patria Nueva”.
Trotamos todas las mañanas,
hacemos flexiones,
“sapitos”,
después nos lavamos en el río,
nos enseñan cantos militares;
un sargento me dice: “No te metas más en tonterías”.
Tenemos deseos de jugar fútbol,
queremos cansarnos y dormir,
soñar, jugar al naipe,
ya llegará el momento del análisis,
es preciso salir vivos,
la verdad nos espera con sus piernas abiertas.
(Fragmentos de "Lily Marlen”, de "Dawson")